Schuster - Zajac
TEXTOS







Estos dos artistas venezolanos se presentan en sus exposiciones como Schuster & Zajac. Después de desarrollar una sólida carrera como  individualidades, desde  mediados de los años noventa comparten la experiencia creativa de la pintura sin contradicciones ni conflictos estilísticos; por la calidad de su trabajo conjunto les fue otorgado el Primer Premio, categoría bidimensional, en el Salón Nacional de Arte de Aragua  en 2003. Profundamente figurativa, su temática podría  considerarse como una extraordinaria exaltación de la belleza del cuerpo, representada por la rigurosidad formal del dibujo, la riqueza cromática y la cualidad espacial. La totalidad de la obra la constituyen sus varias partes diferenciadas y autosuficientes en dimensiones físicas, pero que se vinculan entre sí por las coordenadas no visibles de un lenguaje plástico desarrollado a partir de la temática basada en una memoria histórica trascendente, lo sagrado y lo profano, para convertirse en un asunto ultra contemporáneo presentada al espectador a la manera de instalación.

         La iconografía tradicional se concluye en una historia del presente, parte de un repertorio con referencias a mitos, alegorías y realidades (imágenes religiosas extraídas de la historia del arte, del barroco americano, del cuerpo humano en posiciones espirituales y sexuales), en que cierta ideología humanista  se interseca con un pensamiento divino. Schuster (1956), trabaja en óleo, mientras que Zajac (1954) lo hace en grafito y acrílico, de manera que cada uno se identifica con su propia técnica, pero al final, el espíritu general de la obra se impone como apoteosis dramática de la imagen clásica, la que, como toda imagen de la representación, es simultáneamente descriptiva y narrativa; entonces, es al espectador a quien le corresponde completar ambas acciones. La disección del cuerpo es otra de las características icónicas, en este caso de doble referencia. Por ejemplo, la espalda  de un cuerpo masculino, sensualmente perturbadora, se compromete visualmente con la mirada de los ojos  del rostro de una virgen suspendida  en otra sección. Ninguna imagen se presenta completa, como tampoco se resuelve en su configuración  más pura. Todo lo contrario, se discierne como fragmentos de la realidad significativa del tema. Vendrá de allí el título de la muestra: Contra Ego? Ego contra Ego es la lucha de contrarios y semejantes.

         La obra de estos artistas es una combinatoria  de imágenes descentradas sobre las que la mirada no se pose sobre un punto fijo, de allí que su unidad esté más bien ubicada  en la transgresión de sus límites espaciales. Aquí el “acontecimiento” pictórico es resultado del juego de analogías  de imágenes provenientes de universos diferenciados. Podríamos así calificarla como abstraccionismo figurativo, puesto que el discurso se ubica en un espacio no funcional de movimiento perpetuo que definitivamente revitaliza el discurso de la posmodernidad e implica la vanguardia de la tradición pictórica: Schuster y Zajac basan su obra en la conceptualización dramática de los temas religiosos, parecidos las batallas de imágenes y el también carácter dramático que comporta la violencia del hombre actual; paradójicamente, es esta violencia, con rasgos de dureza y agudo expresionismo, la que provoca la perturbadora sensualidad que permea las atmósferas pictóricas oscilantes entre lo profano y lo sagrado.

         Schuster y Zajac navegan  en la cultura de la acultura, aquella en la que las nociones de imágenes iconoclastas se imponen para definir una postura artística casi metafísica: simbolismo purista de una temática que es parte de una historia de su tiempo.

Bélgica Rodriguez
Revista ArtNexus N° 59 Volumen 4 Año 2005



Esta pareja de artistas venezolanos, compuesta por Harry Schuster (1956) y Gustavo Zajac (1954), se conforma a mediados de los 90, luego de desarrollar ambos una consolidada carrera individual, la cual es respaldada por sus participaciones en variados salones de su país, premiaciones y exposiciones individuales. La unión debe en parte sus orígenes a las circunstancias, pues ya sea por temática, técnica u otras razones, sus obras eran exhibidas usualmente en la misma sala.

Importante es destacar que el detonante definitivo de esta alianza se relaciona con el momento en que Gustavo comenzó a observar e interpretar algunas obras de Harry, en respuesta a la visión de un crítico de arte que planteaba que los “artistas debían revisar constantemente su trabajo”.
Entonces comenzó a enviar sus estudios o “proyectos de revisión” de obras para ser evaluados por distintos jurados. Esta dinámica se mantuvo en el tiempo, enviando Gustavo antes de cada exhibición en la que Harry participaría, la obra, su símil, su inverso o simplemente el complemento de las partes de ésta. Así fue como el camino hacia la unión de esta dupla fluyó casi de forma natural, concretándose la alianza a través de la exposición “Ecos y reflejos” (Caracas, 2000), donde por primera vez trabajaron en un mismo discurso plástico. En ésta planteaban temas como el juego, la reinterpretación, el cambio de significado, los nuevos contextos, los deslizamientos de sentido, la transacción y la ruptura.
Poco a poco este proceso de investigación plástica se fue enriqueciendo con la “invasión”, ya sea por parte de Gustavo hacia el espacio de Harry o bien a la inversa, pues en sus inicios cada uno respetaba su área, siendo el discurso plástico el que integraba la totalidad de la obra: “La intención era poner a dialogar el disfrute de la pintura por encima de lo representado con el tratamiento casi científico-arquitectónico del dibujo en un mismo plano, bien sea teórico o conceptual, para saber y medir fuerzas entre estos dos medios de expresión” comenta Gustavo.

"San Sebastián", 2007, óleo, carboncillo, hojilla de plata sobre tela, 100 x 67 cm.

Pura sinergia

Terminada la etapa de arraigo de esta pareja, llegó el momento de la integración de ambas fórmulas en el mismo espacio, aunque siempre manteniendo la técnica de cada artista, así como también su personalidad.

Según nos cuentan, esto les permitió complementar en un juego el color y el dibujo, la razón y la intuición, lo apolíneo con lo dionisiaco, el espíritu y el cuerpo; fusionando lo profano con lo sagrado, lo terrenal y lo celestial; recurriendo además a citas de la historia del arte, a imágenes extraídas de revistas pornográficas e incluso apropiándose en algunas ocasiones de representaciones eróticas emitidas vía internet.

Sorprende de estos artistas su capacidad de trabajo conjunto por sobre el individual, común al estereotipo romántico del artista creador. En ellos, la dupla trasciende y logra plantearse en los escenarios sin contradicciones ni conflictos estilísticos, lo que les fue reconocido en 2003 con el primer premio, categoría bidimensional, en el Salón Nacional de Arte de Aragua, Venezuela.
Es así como la integración de su obra surge del conocimiento mutuo y, sobretodo, del respeto por el trabajo y discurso del otro, pero siempre tratando de lograr la integración en cuanto a la calidad y cualidades de lo representado, respetando la independencia de cada uno, en cuanto a su técnica y trabajo artístico y, en definitiva, su humanidad.
El resultado final de la sinergia de estos artistas es una obra eminentemente figurativa, en cuya construcción Harry utiliza los elementos que aprendió en sus trabajos de restauración, tales como el uso de hojillas doradas y brillantes, el juego de luces y sombras en los pliegues de un ropaje, el uso del óleo como método de expresión que le permite el gozo del color, los contrastes y, en suma, el regodeo en la materia pictórica.
En tanto, Gustavo utiliza los elementos del dibujo como el carboncillo, tintas, tizas, aguadas y los instrumentos del dibujo arquitectónico, todos los cuales usa para hacer una representación de dibujo técnico-científico.

Una de las características icónicas de esta obra es la fragmentación, donde los cuerpos están recortados en detalles, siendo la entrega una “promesa” más que algo resuelto y definitivo. “Nuestras temáticas mezclan la imaginería religiosa con las conceptualizaciones de género, donde el morbo de las pinturas religiosas se mezcla con lo sado-masoquista, el arte-producto, con las referencias homo-eróticas, bien sean veladas o expuestas francamente, sin llegar nunca a ser agresivos y en un compromiso con un arte contemporáneo, pero por vías que no son las se suelen entender precisamente así. Este discurso no es único, sino que al ser realizado por dos artistas que mantenemos nuestro método expresivo, permite onservar además las respectivas individualidades, cultivando cada uno un estilo, el que los espectadores no tienen problemas en identificar”, concluye Harry.

Carolina Bravo
Revista Arte Al Límite, edición n° 30



REINTERPRETANDO EL POP

Los 60, década de transformaciones en todos los ámbitos, es sin lugar a dudas una etapa en la vida, crucial e intensa. Esta generó los cambios más importantes, a mi juicio, en la dinámica del desenvolvimiento del ser humano.

El Arte asumió una nueva forma de expresión. Los artistas en sus diversas manifestaciones encontraron múltiples formas de representarse ante una sociedad cambiante que gritaba a viva voz la necesidad de reinventarse y comenzar las transformaciones que sentaron las bases de una nueva sociedad hasta nuestros días.

La pintura con sus ya gastadas expresiones presentó a un grupo de jóvenes emergentes como: Andy Warhol, Roy Lichtenstein, etc., rompiendo paradigmas y viejos patrones. La fotografía y el grabado fueron el soporte de una nueva creación: el Pop-Art. Controversiales, polémicos, cuestionadores de las normas y el consumo generado de la post-guerra sirvieron de inspiración a estos artistas para mostrar al mundo el consumismo extremo, originado gracias al auge económico imperante en la época. Invitar a comprar, mensaje subliminal en los comerciales transmitidos por los medios de comunicación. La dosis de la silente y poderosa droga llamada no LSD sino GPS, “gastar para ser”. Para ser alguien se requeriría no tener necesariamente inteligencia, para lograrlo era imprescindible poseer. Las nuevas tecnologías eran asociadas con la liberación del ser.

Andy Warhol, fotógrafo y grabador, atacó hasta el cansancio esta normativa, el arte como producto de mercado o el mercado del arte, utilizando los recursos propios de estas disciplinas resolviendo magistralmente las técnicas del Pop. Estos creadores aportan un cambio significativo, con sus propuestas pictórico-dibujo, a este género.

La religiosidad jamás fue desarrollada en este movimiento, sin embargo: ¿Hay religiosidad en estos artistas? La figura de Jesucristo es indudablemente un símbolo del Pop, como también lo fueron: Mao, el Che y Marilyn Monroe. No son simples retratos o el rostro como emblema; esto va más allá. La crucifixión, la corona de espinas o el gesto de dolor del flagelado, se reinterpretan como una serie de preguntas sin respuestas al espectador: ¿Valió la pena?, ¿Comprendemos? O ¿Quien es el traidor?... ¿Judas o tú?, ¿Quién lo negó…Pedro o tú? El profesional manejo del color, esta vez trabajado con oleos, sustituye con maestría al plano color primario del grabado. Estos artistas, Schuster y Zajac, utilizan sus propios símbolos y los incluyen al Pop; el bodegón, las obras de reconocidos maestros como: Caravaggio, Velázquez, Zurbarán, etc., ahora son reinterpretados por ellos dándoles un novedoso y tal vez único significado sin perder el objetivo primordial del Pop: El Arte como objeto de consumo.

El puro cromatismo y el magistral trabajo académico de estos artistas dan al Pop un aporte significativo, veraz e importante en todos los aspectos. Las diversas y únicas lecturas de sus obras nos dicen que estos creadores son propios a este movimiento que aún no ha concluido, al contrario, ahora se redimensiona con la incursión de Schuster y Zajac, cuyas propuestas están definitivamente a la altura de los grandes artistas creadores de este género.

El Pop no morirá jamás y ahora Schuster y Zajac dan apertura a nuevas propuestas que se incluirán al igual que las de aquellos a esta fase importante de la historia de las artes visuales y de la humanidad.

Oscar Sjöstrand.
Exposición “APROPIACIONES”. Art Nouveau Gallery. Miami.